martes, 4 de junio de 2013

5isífo: Un Monsanto, No tan Santo


América, la última frontera en la época antigua; el nuevo mundo cuna de decenas de civilizaciones que proclamaron estas tierras como suyas. Una de las zonas con mayor fortaleza militar, económica e intelectual se encontraba en la zona que hoy conocemos como América Central.

Históricamente México era parte de Mesoamérica, cuna de culturas como la Maya y Mexica. Esa riqueza de la zona alimentaria e intelectual se reflejo en el desarrollo del maíz; la plata base de la cultura Mexica que se obtuvo durante decenas de años mediante la selección y cruza de las diferentes razas de mazorcas naturales, eso con la finalidad de mejorar los granos y las plantas en general, una teoría que a pesar de todo fue adjudicada a Gregor Mendel (casi 4 siglos después).

La importancia de esta planta era tal, que los Mexicas declaraban ser el pueblo del maíz. Así cuando los europeos descubrieron tan noble y bella planta no dudaron en adaptarla para su propio consumo al punto que en las sociedades modernas existen una gran cantidad de productos cuya producción se basa en el maíz, productos tan impensables como lo puede ser la salsa cátsup, hasta helados y refrescos.

Tan útil se ha vuelto esta planta en el mundo, que se usa inclusive para generar bio-combustibles y se presenta hoy en día como una gran alternativa para reducir nuestro consumo de combustibles fósiles.


México, la cuna histórica y endémica del maíz, donde existen aun hoy en día decenas de diferentes razas y variaciones; se encuentra en una encrucijada, al igual que todo el mundo. El maíz es una planta bellísima, pero como todo en la naturaleza posee limites en términos de producción. Día a día sin embargo junto con la población, la demanda de productos a base de maíz se incrementa y aunado con la concentración de personas en las grandes ciudades, los agricultores ya no son capaces de darse abasto con la demanda.

El campo en México esta en peligro, no solo por la demanda que no logra cumplir, si no por el mínimo apoyo del gobierno que no parece deseoso de ayudar al sector del que dependemos directamente: la alimentación. Prefieren traer productos como el maíz de otros países; penosamente, nosotros, los que deberíamos ser los defensores de la biodiversidad del maíz (para empezar) y de seguir produciéndolo como los lideres, somos quienes dependemos del mercado exterior para cumplir con nuestra demanda (al igual que con productos que derivan del petróleo por ejemplo).

Y en medio de toda esta demagogia y teoría económica acerca del mejoramiento del campo y el futuro de la agricultura en nuestro país se aparece el diablo, con contrato en mano para comprar nuestra alma, con promesas de solvencia, con promesas de éxito: Monsanto.

No es la primera vez que un servidor escribe en contra de esa compañía que antaño se dedicaba a diseñar venenos, como el “agente naranja” que fue utilizado para matar personas en Vietnam y aun hoy en día sigue matándolas, pero déjenme recordarlos una vez mas.

Monsanto lleva años procurando que su producto estrella, el maíz transgénico “round-up ready” sea comercializado en todo el mundo y con esto controlar literalmente la producción alimentaria en todo el mundo.

Es una verdadera pena, que sea el hoy en día país mas poderoso de Occidente el principal impulsor de estas políticas alimentarias y sus ciudadanos sean los que terminen alimentándose de estas sustancias, algunas de las mas peligrosas que producen empresas como Monsanto.

¿Por qué me atrevo a atacar tanto las políticas agricultoras de Monsanto? Por investigaciones que hace años de igual forma patrocina y elabora la UNAM para asegurar el consumo de la variedad genéticamente modificada, que hasta ahora ha mostrado ser peligrosa para la salud (mostrado ya en diferentes artículos que se han publicado).

La vida humana como la conocemos hoy en día se encuentra en grave peligro con la introducción de esta clase de productos en la alimentación que (no nos engañemos) ya comienza a ser utilizado por las empresas alimenticias de nuestra nación. Quizás sea esa la razón de todas las manifestaciones a través del mundo y México; lo penoso de nuestra nación es que como siempre, los medios controlan la opinión publica y si en Televisa no aparece un reportaje del veneno que representa Monsanto, la población en general jamás se enterara y obvio no pondrá cartas en el asunto.

Por eso, hoy celebro y apoyo todas las movilizaciones en contra de la introducción de las plantaciones de Monsanto (de las cuales ya ahí de prueba en el norte del país). Acciones como las emprendidas por Greenpeace y otras asociaciones civiles; campañas como “En defensa del maíz” o lo que el día de hoy podemos ver en el Distrito Federal con el “Carnaval del maíz”.

Mexicanos, estamos listos para rendirnos en esta lucha contra la trasnacional y los políticos que apoyan su introducción. ¿Estamos listos para perder la independencia agricultora y perder el derecho que como cuna genética del maíz aun poseemos? ¿Estamos listos para permitir que una sola empresa controle lo que comemos? ¿Estamos listos para dejar que una empresa sea capaz de patentar la vida?

No, no y no… ¡No estamos listos y ojala jamás lo estemos!

Levántate México y a luchar por otra forma de agricultura, a luchar por la salud y por que no, por el bien del planeta.

Saludos a todos.

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Sísifo
@adrian_l_m

Fuente: el5poder