sábado, 22 de junio de 2013

Codeína: El analgésico mortal para la infancia


Codeína, es una sustancia muy utilizada con la infancia para calmar el dolor. Puede calmarlo tanto que tu hijo ni se entere; que lo mata, vamos. Por eso la Agencia Española de Medicamentos (AEMPS) ha emitido una nota que alerta sobre ello. Eso sí, “restringe” su uso, no lo prohíbe.
La AEMPS reconoce que han muerto niños tras ser tratados con este medicamento pero no lo retira. Quiere dejarnos tranquilos con la leyenda: ”pacientes que se sabe son metabolizadores ultra-rápidos”. Pero ¿cómo sabemos quién metaboliza muy rápido la codeína si nunca se hacen pruebas sobre ello a quienes van a tomarla?
La explicación es sencilla, cualquiera puede entenderla:
“El efecto farmacológico de la codeína se debe a su transformación en morfina a través de la enzima CYP2D6 del citocromo P450. Existen diferencias genéticas en cuanto a la expresión de esta enzima que determinan el grado de esta  metabolización. Así las personas con deficiencia en la enzima CYP2D6 obtendrán un menor efecto analgésico mientras que aquellas que tengan más de dos copias del gen que la codifica (metabolizadores ultra-rápidos) transformarán la codeína en morfina más rápidamente y por tanto tendrán más posibilidades de presentar reacciones adversas derivadas de la intoxicación por morfina“.
Vamos que al final, el culpable es uno mismo por tener la “genética” “diferente”. Mientras, el uso de codeína como antitusígeno (que sirve para evitar la tos) en niños, se va a proceder a revisar los datos disponibles y si éstos tienen un impacto en su relación beneficio-riesgo. Por otro lado, la tos es un reflejo fisiológico que sirve como mecanismo de defensa para el organismo en caso de que exista infección o la presencia de algún cuerpo extraño a nivel de la vía aérea.
Cuando los anglosajones llaman drogas a los medicamentos es por algo:
Codeína es considerado como un narcótico pero con bajos niveles de adicción” (…) La codeína es considerada una prodroga, ya que se metaboliza dando morfina”.
Para evitar todo esto aconsejo que os informéis bien antes de que den a vuestros hijos cosas que es evidente que las autoridades sanitarias, ni médicos, ni nosotros sabemos cómo pueden reaccionar en el organismo y menos en uno pequeñito. Como casi siempre que hay fallecimientos es que el medicamento se utiliza mal; se usa para indicaciones no autorizadas. Insistid, no os conforméis con explicaciones vacuas.

Fuente: Miguel Jara