martes, 2 de abril de 2013

Migajas, nada mas que migajas.

Día lunes, primer día del mes de Abril, año 2013. El tráfico matutino que se concentra en la autopista México-Pachuca es por lo menos resaltable considerando que muchas de las personas de la ciudad de México siguen de vacaciones de semana santa. Después de un buen rato de preguntarse el por que de dicho trafico se hace presente el motivo: Una manifestación pacifica de un grupo de pueblos unidos de hidalgo, que a pie utilizaban uno de los únicos dos carriles funcionales en ese tramo de la autopista (que ya lleva en obras de ampliación desde hace años, no se ve para cuando este terminada).

Dicha agrupación en estos momentos se encuentra bloqueando la secretaria de gobernación en demanda de que se concluya la construcción de una carretera importante y otras cosillas.

El día de hoy además tenemos la situación de la toma de la prepa 6 por un grupo de encapuchados que en un primer acercamiento parecen estar en contra de la instalación de cámaras dentro de las instalaciones (cámaras que de todas formas se instalaran, ya verán).

La agrupación y posterior manifestación de los pueblos e individuos con finalidades comunes no es sorpresivo. En nuestro país y sobre todo en la ciudad de México somos bastante concientes de la propensión de agrupaciones para solicitar la atención de los gobernantes, desde pueblos unidos, maestros, productores, vendedores, estudiantes, etc.


Más sin embargo valdría preguntarnos objetivamente ¿Cuántas de estas manifestaciones tienen una real repercusión en la opinión pública o en la depredadora gobernabilidad de los poderosos?

Ciertamente las manifestaciones tienen una relevancia, sin embargo creo que no poseen una relevancia considerable a los gobernantes, que son quienes se supone que pueden resolver sus inquietudes.

Pensemos en cualquier manifestación; después de días de movilizaciones y soportar y batallas con la fuerza pública, ¿Lograron su fin último? ¿Los maestros en Oaxaca, logran alguna vez sus objetivos definidos? ¿Las manifestaciones civiles, logran que el gobierno defina realmente una estrategia contra la violencia? ¿Las mujeres son realmente consideradas en la ley después de sus manifestaciones?

Penosamente hemos logrado llegar a un punto en el que al gobierno no le interesa en lo más mínimo este tipo de manifestaciones y si la opinión pública es capaz de denunciar cualquier movilización como correcta o justa, el gobierno sencillamente aplica uno de sus mayores trucos: dar simples migajas y esperar que la movilización se disperse.

Y es que la estrategia de los poderosos es funcional en la mayoría de las situaciones, por ejemplo con los maestros, supongamos que el sindicato solicita un aumento de salario del 10% que haciendo sumas es justo y necesario por el tiempo trabajado; después de semanas de cerrar carreteras, hacer marchas, cercar instalaciones gubernamentales, sencillamente el gobierno decide mandar a un representante para negociar el cese de manifestaciones. Después de días de negociaciones el gobierno ofrece un aumento del 4% y si quieren; los maestros se conforman y así termina la movilización a través de migajas a los trabajadores y algún que otro bono al líder sindical. Lo mismo pasara dentro de un par de meses pues las demandas no fueron cumplidas realmente y empezamos otra vez.

Esto, damas y caballeros lo vemos todos los días. El plan de acción de los poderosos no se decanta por la solución de problemáticas y el mejoramiento de las clases trabajadoras y sociales, si no más bien a actuar rápido, callar movilizaciones y proporcionar pequeños placebos para mantener a la gente tranquila. Una tendencia por demás peligrosa, dado que las personas han mostrado tener una gran paciencia a la hora de exigir sus derechos, pero ¿Cuánto más aguantaran con simples soluciones tan a la ligera?

Ya imagino que deben pensar los sujetos en el poder: que se callen y lo que pase después, será problema de otro, yo acabo mi mandato y me largo. Así se maneja la política y el poder en nuestra nación (y en el mundo) todo se basa en la apariencia, en la sencilla apariencia de estabilidad que tiene un gobernante, cuando en realidad, los ánimos siguen acumulándose, como el vapor en la olla Express que de un momento a otro, será inevitable que explote.

Otra de las tendencias reprobables del gobierno en cuanto a las manifestaciones es la de complacer a las movilizaciones cuando se trata de mantener la imagen de estabilidad (aunque de paso, no atender las causas reales de las movilizaciones); así podríamos referirnos a los sindicatos de maestros en Oaxaca que por lo menos un par de veces al año se dedican a hacer manifestaciones dejando a la juventud de todo el estado sin clases. ¿Acaso harían los maestros tantas manifestaciones si no se les concediesen grandes beneficios? ¿Por qué el gobierno no procura resolver el problema de raíz, de una sola vez? ¿No seria más sencillo atender las causas y evitar que los maestros se sigan sintiendo con derecho de hacer lo que deseen? Y agarrense, sus manifestaciones continuaran y se harán mas grandes y mas ofensivas.

Al fin y al cabo, algo es seguro, el verdadero afectado por las movilizaciones de los grupos no son otros que la misma población, la misma población que día a día actúa como juez para definir si una movilización es justa o es solo el capricho de algún dirigente.

¿Qué culpa tiene la ciudadanía que no se queja de nada, que vive al día, que no exige sus derechos o que ni quiera los conoce, de las demandas de estas agrupaciones? Ninguna y sin embargo son quienes llegan tarde a su trabajo, son los que se estresan el trafico, son los que ven su ya de por si deplorable calidad de vida, aun mas soslayada por estas movilizaciones, movilizaciones que al fin y al cabo ¡NO AFECTAN EN LO MAS MINIMO A LOS PODEROSOS!

¿Significa que no deberíamos manifestarnos? En lo absoluto, las manifestaciones son necesarias para mostrar el poder público y político, para reunir a los miembros; mas sin embargo, hacerlo a cada rato le resta mucha de su importancia. Hoy en día, todos los días hay marchas, donde todo mundo se queja de todo.

¿Vale la pena la manifestación pacifica entonces? En cierto grado, más si queremos resultados reales, será necesario idear nuevas formas de presión y de retomar esa legitimidad que a la población le corresponde como poseedora del poder.

Y si tu sencillamente estas en contra de las movilizaciones por que no sabes ni que pasa, no te preocupes, sencillamente quédate en casa y sigue emocionado con el clásico de fútbol mexicano, pero eso si, piensa que el que esta en la calle manifestándose, quizás busca un beneficio no solo para el, si no para todos, si no para ti también.

La reflexión del día… ¡vivan felices!

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Sísifo
@adrian_l_m

Fuente: el5poder